La cocina mediterránea es uno de los tipos de cocina más saludables. Tanto por la proporción de las distintas variedades de grupos alimenticios que pueden encontrarse en sus platos, como por el uso del aceite de oliva virgen extra en sus preparaciones.

Se ha demostrado que los beneficios del AOVE se encuentran en la concentración de hidroxitirosol, éste es el principal compuesto de las aceitunas y es considerado uno de los antioxidantes naturales con mayor potenciad después del ácido gálico.

Este compuesto se consigue en mayor medida en el aceite de oliva extra virgen, donde su capacidad antioxidante supera los valores de vitaminas como la C y la E y es un gran aliado contra los radicales libres y la neurodegeneración, combatiendo el estrés oxidativo.

Estas propiedades se dan, porque a diferencia del resto, el aceite de oliva extra virgen ha sido menos procesado y con una acidez menor a 1. Por esto, al saborearlo se puede sentir una sensación delicada, haciéndolo especial para ensaladas, adobo y cocinar.

Es usual que los cardiólogos también recomienden consumir dos cucharadas de aceite de oliva diariamente, debido a que permite controlar la presión arterial y combatir el colesterol.

Una gran ventaja del consumo de este aceite, es que es muy improbable que cause reacciones alérgicas.

Haciendo un recuento de los beneficios para la salud más conocidos y comprobados científicamente, tenemos:

  1. Ayuda a disminuir el colesterol “malo” y la presión arterial: grandes concentraciones de colesterol “malo” en sangre (niveles altos de LBD), producen accidentes cardiovasculares. Sin embargo, se ha probado que gracias a los polifenoles presentes en el aceite de oliva, se reduce este riesgo ya que aumenta los niveles de LAD (colesterol “bueno”), mientras que disminuye los de LBD.
  2. Combate el daño oxidativo: el aceite es rico en antioxidantes. Las variantes como el extra virgen tienen una mayor proporción de hidroxitirosol que otras, no hay duda que podrás encontrar vitamina E en todas sus variedades.
  3. Ayuda en situaciones de osteoporosis y artritis reumatoides: se ha comprobado que el aceite de oliva mejora la mineralización ósea y la calcificación, contribuyendo a la absorción de calcio.
  4. Reduce el riesgo de diabetes y ayuda a reducir la obesidad. Se ha documentado que tiene efectos beneficiosos para la glucemia y la sensibilidad a la insulina así como favorece la pérdida de peso y su mantenimiento. Además, se ha probado que las dietas en las que se incluyen grasas saludables (como el aceite de oliva o el aguacate), resultan más efectivas y con menor efecto rebote que aquellas que no.
  5. Tiene efectos antiinflamatorios: el escualeno que se consigue en el aceite de oliva virgen, potencia los efectos antiinflamatorios de los macrófagos (células que intervienen en la resolución de las heridas), ayudando en las últimas etapas de sanación y cicatrización de las heridas.

Estos son solo unos cuantos de los beneficios que se obtienen al usar el aceite de oliva.

Cuéntanos, ¿Cómo lo usas tú?

 

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